sábado, 13 de enero de 2018

DOS MUJERES; DOS HOMBRES


(la secuencia mas extraña de la película)

Primera mujer: Frances McDormand en Tres anuncios en las afueras
Frances McDormand es una fuerza de la naturaleza. Pocas actrices, pocas mujeres en realidad, podrían despertar ese doble sentimiento de rechazo y de solidaridad, de desagrado y de empatía, como el que despierta Frances McDormand en el personaje de Mildred. El director Martin McDonagh explica que la actriz solía decirle durante el rodaje que su personaje era como John Wayne. Y es cierto, Frances McDorman en Tres anuncios en las afueras es como John Wayne. Tiene toda la razón la actriz al decirlo. Primero porque Tres anuncios… tiene la estructura de un western, de los de John Ford, no de los del Sergio Leone; segundo porque Mildred es un personaje con un objetivo, como el John Wayne de Centaruros del desierto: vengarse de los que ella considera que no hacen nada para encontrar a los asesinos de su hija. Mildred, como Ethan, despierta simpatía y antipatía a partes iguales. Con ninguno de los dos te irías a cenar (como descubre Peter Dinklage en una de las secuencias más extrañas de la película). Es fácil comprender sus razones para actuar como lo hace, pero no es fácil justificarlas. Tres anuncios… tiene una ambigüedad moral que hace que no dejes de pensar en ella. Y tiene humor, (los Coen aunque no estén directamente, lo están indirectamente) y tiene un personaje que en muy pocas secuencias establece el equilibrio de todo: el del sheriff Willoughby que con sus tres cartas es el perfecto contrapunto a los tres anuncios. Atención a Martin McDonagh, el director. Será uno de los importantes, bueno, no será, es uno de los importantes.

 (retrato de Armand Roulin)

Primer hombre: Armand Roulin en Loving Vincent
Armand Roulin. El nombre no les dirá nada seguramente. Si decimos, en cambio, Vincent Van Gogh, no habrá dudas. Todo el mundo sabe quién es Vincent Van Gogh. Por eso es muy interesante y curioso, además de un prodigio de realización, que Loving Vincent se base en el personaje de Armand para descubrir porque murió Vincent. A estas alturas seguramente todo el mundo puede saber que Loving Vincent es “la primera película pintada al oleo fotograma por fotograma”. Esa es su grandeza visual y es esa grandeza la que le da su belleza al poner en movimiento los cuadros y los personajes de Van Gogh. Reconociendo esto, la película podía haber sido un simple alarde técnico. Y sin embargo, la directora polaca Dorota Kobiela no se ha limitado a “usar” la técnica para hacer una historia convencional. Tomando los cuadros de Van Gogh como escenarios, ha construido una investigación en torno a su muerte. Y es ahí donde entra Armand Roulin, hijo del cartero retratado por Van Gogh con su chaqueta amarilla. Cuando su padre le pide que entregue una carta, la ultima de Vincent a su hermano Theo. Armand emprende una investigación para intentar entender porque se mató Van Gogh y se pregunta si realmente fue un suicidio o no. Busca y pregunta e indaga entre los que le conocieron los últimos días de su vida. Esta historia seria una película normal estupenda. Contada en vangoghs animados, es además, un regalo.


(este cuadro de Ramon seguro que le gustaría a Ana Asensio)

Segunda mujer: Ana Asensio en The Most Beautiful Island
The Most Beautifu Island es una rareza. Una película incómoda, inclasificable, inesperada. En realidad se puede decir que en The Most Beautiful Island hay dos películas en una. Las dos producen desazón, rabia, descorazonamiento, solidaridad, inquietud suspense. Pero por distintas razones. La historia es la de una mujer, Luciana, (aprovecho para decir que Luciana es Ana Asensio, guionista, directora, productora y actriz del film). En la primera parte, compartimos con Luciana las enormes dificultades de sobrevivir en la isla más bonita del mundo, Manhattan, cuando todo está teñido de un color ceniza muy alejado del blanco y negro brillante de Allen o los colores del technicolor. Luciana hace lo que puede en ese inhóspito espacio. Si la película fuera solo eso, ya sería interesante por el tono documental, realista, por la preciosa secuencia del principio y por hacerte detestar a esos niños horribles que Luciana cuida para ganarse un par de dólares. Pero la historia y la película dan un giro inesperado que te coge con el pie cambiado. Luciana acepta un trabajo que debería hacerla sospechar, y de hecho sospecha, por lo bien pagado que está. Al aceptarlo, entra en un submundo que convierte este film realista en un film inquietante. La larga espera en el sótano, crea una tensión insostenible. Corre el peligro de que, al resolverse se pierda esa intensidad. Pero no. La joven directora madrileña, sabe muy bien lo que está haciendo y lo resuelve en una secuencia que justifica todo el suspense sin decepcionar. Al menos a mi. Y creo que a mucha gente porque la película no para de recibir premios en todas partes. Estoy segura que cuando acabe este 2018, la recordaremos entre las mejores operas primas españolas. Seguro.


(cartel publicitario de Churchill durante la guerra)

Segundo hombre: Winston Churchill
Al salir de ver El instante más oscuro, de Joe Wright, nos preguntábamos por que había últimamente tantas películas sobre Churchill. Puede parecer que no son tantas, pero dos directamente inspiradas en momentos cruciales (oscuros sin duda) de su vida y otras dos sobre la batalla de Dunkerke, son muchas. Había varias especulaciones. Pero la más evidente, y todos estábamos de acuerdo, es que esta abundancia de películas churchilianas tenía que ver con el Brexit. En lo que no coincidíamos del todo era en la lectura brextiana del personaje. Churchill era un hombre orgulloso del imperio británico, de la monarquía, pero sobre todo, orgulloso del pueblo británico (no solo el inglés). Esto hacía de él un personaje nacionalista sin duda, un defensor de la identidad nacional y de sus valores. Esta mirada sobre su figura es la que defendían los que decían que Churchill era un reaccionario, un patriota. Pero para mí hay otra lectura, que el film deja muy clara. Los auténticos reaccionarios, los verdaderos aislacionistas, eran Neville Chamberlain y el Conde de Halifax, que querían negociar con Hitler para mantenerse al margen de la guerra en el continente y preservar así sus privilegios. Frente a ellos, Churchill sabía que tenían que implicarse, que no podían abandonar Europa a su suerte porque los arrastraría en su caída frente al dominio nazi. Para salvar Gran Bretaña, había que salvar Europa. Todo lo contrario de los partidarios del Brexit que piensan en salvarse ellos mismos dejando Europa abandonada. En este sentido, son muy útiles y necesarias las películas como El instante más oscuro, que cuenta ese delicado momento en que Churchill tuvo que tomar la decisión: enfrentarse a Hitler o aceptar sus condiciones. Por suerte para el mundo, se enfrentó.

LIMONES EN EL BLOG DE RAMON
Ramon ha hecho una entrada preciosa sobre los limones y el tiempo. Vale la pena verla
este es el

 https://ramonherreros.blogspot.com/2018/01/limones.html

sábado, 6 de enero de 2018

VEROSIMIL


Una de las reglas fundamentales en cualquier narración: guión, cuento, novela, incluso sueño, es que sea verosímil. Ser verosímil no tiene nada que ver con ser realista, con ser de verdad. La verdad muchas veces no tienen nada de verosímil (ahí está la política para demostrar que tiene relatos poco verosímiles, pero si muy verdaderos). Ser verosímil es conseguir que todo lo que pase tenga un sentido dentro de la narración. Y esto tan sencillo, en realidad es muy difícil de conseguir. Valga este párrafo como introducción a dos películas que se estrenan esta semana. Las dos son verosímiles y las dos me gustan mucho.


(las Torres Gemelas en la maqueta de Nueva York del Museo de Arte de Queens) 

La primera es El museo de las maravillas, de Todd Haynes. Haynes es un director muy especial. Le gusta visitar los géneros para transformarlos en algo personal. Lo hizo con el melodrama en la excelente adaptación de Mildred Pierce o en Lejos del cielo y sobre todo en Carol. Pero también lo ha hecho en el musical, I’m Not There, o en el terror, con su debut hace más de veinticinco años, Poison. Haynes se atreve ahora a darle la vuelta al fantástico, mejor dicho al cuento fantástico. Porque eso es lo que es El museo de las maravillas, un maravilloso cuento sobre la maravilla de vivir. Y sobre el cine, y sobre la herencia, y sobre el futuro. La película adapta una novela de Brian Selznick que no conozco pero me encantaría leer. Está ambientada en dos tiempos, 1927, 1977. Tiene como protagonistas a una niña sorda en 1927, y a un niño sordo en 1977. Las dos juegan con el cine mudo, pero el segmento del 27 lo  hace en blanco y negro y con estética que bebe en Chaplin más que en Griffith; mientras que el segmento de 1977 lo hace con estética que bebe en el mejor Spielberg. La música es fundamental en un film donde las palabras no se oyen casi nunca. Una música que por un lado nos evoca el 2001 de Kubrick (si, lo hace aunque sea de forma muy sutil) y por otra nos lanza al espacio con la voz de David Bowie cantando Space Oddity. Las dos historias confluyen en Nueva York, en un espacio de odisea de la imaginación que es el Museo de las Maravillas. Pero el mejor momento para mi es la estupenda secuencia en el Museo de Arte de Queens, donde se exhibe el Panorama, una reproducción a escala de la ciudad de Nueva York. Allí como Gulliveres sordos, Ben y su abuela, descubren escondidos bajo los edificios, los fragmentos de su historia común. Allí confluyen en un momento mágico las dos historias: la del niño sordo que busca a su padre; la de la niña sorda que busca a su madre. Esta es una película para ir con niños que aun tienen despierta la imaginación y no necesitan ritmos frenéticos. No es una película para adultos obsesionados con la realidad.


La segunda es Molly’s Game, de Aaron Sorkin. El 13 de mayo del 2012 escribí en el blog una pequeña entrada sobre el libro de Alicia Luna Nunca mientas a un idiota. Decía esto: “Acabo de leer el libro de Alicia Luna  Nunca mientas a un idiota. Póker para guionistas y demás escribientes. Es una lectura absolutamente recomendable. 
Imprescindible para todos los que quieran escribir guiones, novelas, o cualquier tipo de historias. Imprescindible para todos aquellos que jueguen o les gustaría jugar al póker en serio. Para los que no son ni una cosa ni otra, lo pueden leer casi como una novela muy divertida escrita en primera persona. Y desde luego, todos deberíamos hacer caso al título: nunca mientas a un idiota, seguro que acaba haciéndote daño de una manera o de otra.” Me he acordado de este divertido (y muy útil) libro viendo Molly’s Game, el debut en la dirección de uno de los mejores guionistas del cine contemporáneo, Aaron Sorkin. El libro de Alicia tiene mucho que ver con la película de Sorkin. La historia de Molly Bloom, ex esquiadora convertida en reina del póker gracias a sus famosas partidas, parece sacada directamente de las páginas de Alicia. Juego, azar, estrategia, inteligencia, observación, lejanía. Y sobre todo respeto. Eso es lo que hace de Molly la perfecta anfitriona de las mejores partidas de póker, hasta que miente a un idiota y paga las consecuencias. El guión de Sorkin, como era de suponer, es magnífico. Estructurado en tres tiempos, la infancia y adolescencia de Molly, la plenitud de la princesa del póker, la detención y el juicio, se va desarrollando ante nuestros ojos como una partida en la que alternan los tiempos de una pareja de reyes (Molly y su exigente padre), una pareja de ases (Molly y su excelente abogado) y un ful de figuras especiales encarnadas en jugadores y crupieres  profesionales y un desfile de actores de primer orden que asumen los roles de los famosos de todo tipo que pasaron por la mesa de juego de Molly. Sorkin pasa con nota el debut en la dirección, aunque se le nota más inseguro que en la escritura. Y de esa inseguridad sale triunfadora Jessica Chastain que se mete en la piel de Molly y la llena de dignidad y desafío.


viernes, 29 de diciembre de 2017

LIMONES

Tres limones de Ramon, tres poemas de limones.  
Limones para acompañar este último día de 2017 y casi primero de 2018.



El limonero lánguido suspende
una pálida rama polvorienta
sobre el encanto de la fuente limpia,
y allá en el fondo sueñan
los frutos de oro…
Antonio Machado



Limoncito amarillo
limonero.
Echad los limoncitos
al viento. 
Federico García Lorca



¿Conoces ese país donde florecen los limoneros, y las naranjas doradas brillan en el follaje oscuro? ¿Donde sopla una suave brisa del cielo azul, donde reposa apacible el mirto y se yergue el laurel?
J.W. Goethe

ARTISTAS


Artista
-Persona que practica alguna de las bellas artes (música, pintura, escultura, arquitectura, danza, poesía), en especial si se dedica a ello profesionalmente.
-Persona que tiene cualidades o disposición para dedicarse a alguna de las bellas artes.
Amistad
-Relación de afecto, simpatía y confianza que se establece entre personas que no son familia.
Retrato
-Representación de una persona en dibujo, pintura, escultura o fotografía.
-Descripción detallada de alguien o de algo.

Estas tres palabras unen dos películas completamente distintas estrenadas esta semana: Final Portrait, de Stanley Tucci y The Disaster Artist, de James Franco. Aun hay otro elemento que las relaciona: las dos están dirigidas por actores consolidados que buscan en la dirección una voz propia.
Pero vayamos por partes. ¿Por qué digo que están unidas estas dos películas, tan alejadas una de la otra en argumento y en forma? Porque las dos hablan de artistas, las dos tienen una amistad como elemento fundamental y las dos son perfectos retratos Solo por esto ya merecen estar juntas. Aunque si no fueran películas importantes y que me gustan, no sé si habría sido capaz de pensarlas en paralelo.


Vamos a los paralelos.
Artista:
-Alberto Giacometti: la película de Tucci, Final Portrait, cuenta los dieciocho días interminables que tardó Giacometti en pintar un retrato inacabado de su amigo el crítico de arte norteamericano James Lord en 1964.
-Tommy Wiseau: la película de Franco The Disaster Artist cuenta el rodaje de The Room, considerada la peor película de la historia del cine, film de culto dirigido, interpretado y producido por Tommy Wiseau en el año 2003.
Amistad
-la de Giacometti y James Lord. En el Paris de los años sesenta, James Lord conoce y comparte la vida de distintos artistas. Uno de ellos es Alberto Giacometti al que le une una gran amistad basada en el respeto mutuo. Su relación se hizo famosa gracias a uno de sus cuadros más importantes y quedó reflejada en el libro Retrato de Giacometti donde el crítico relata las vivencias de aquellas dieciocho sesiones de quietud ante los ojos inquisitivos del pintor. Es este libro el que sirve de base a Tucci para hacer Final Portrait.
-la de Wiseau con Greg Sestero. En el Nueva York de finales de los noventa, Wiseau y Sestero se conocen en una escuela de teatro. Su amistad se consolida en Hollywood donde ambos intentan triunfar como actores. Cuando Wiseau decide dirigir The Room no duda en hacer de Sestero su principal protagonista. El resultado fue un desastre descomunal que acabó convirtiéndose en un film de culto absoluto. En el año 2013, Sestero publicó un libro de memorias de aquel rodaje y de su amistad con Wisean que ha sido la base sobre la que James Franco ha construido The Disaster Artist.
Retrato
-el de James Lord que pintó Giacometti; el de Giacometti y Lord que hace Stanley Tucci.
-el de Wiseau y Sestero que hace James Franco en su película.


Ya está, ya tenemos los paralelismos establecidos. A partir de aquí, las diferencias.
Final Portrait es una película de cámara con dos protagonistas  espléndidos, Geoffrey Rush como el airado y siempre insatisfecho Giacometti y Armie Hammer como el paciente James Lord. Centrada en el único escenario del  desordenado estudio del artista, las palabras dichas y las no dichas tienen un papel definitivo mientras  avanza y retrocede el retrato. Tucci filma a estos dos personajes siguiendo la pauta que le da el propio libro de Lord cuando explica: “La situación parecía convertirse en algo profundamente irreal por momentos. El retrato ya no significaba nada como tal. Como cuadro tampoco decía mucho. Lo que sí tenía sentido y existía con vida propia era la lucha infatigable e interminable que Alberto había emprendido para expresar en términos visuales, y a través del acto de pintar, una percepción de la realidad que, por casualidad, había coincidido con mi cabeza”. Final Portrait es una excelente ocasión de ver un artista en plena creación.
The Disaster Artist es una película coral, con dos voces dominantes, pero con la necesaria colaboración de todos los que participaron en aquella desastrosa experiencia. James Franco asume el papel de Tommy Wiseau y se desdobla en director de una película horrible dentro de la acción y director de una comedia negra sobre el mundo del cine en la realidad. Ambos mundos convergen en el retrato de un hombre obsesivo y abrumador. Los créditos finales nos muestran secuencias de la auténtica The Room comparadas con la película de Franco, tanto del rodaje como del estreno.  Todo junto, hace de este film hilarante en muchos sentidos, una buena muestra de amor al cine y lo inesperados que son los caminos que llevan a la fama.
Dos artistas, dos historias de creación, dos películas, dos directores/actores. No está mal para acabar el año.



viernes, 22 de diciembre de 2017

PEQUEÑECES


(yo también tengo mis liliputienses)
No podía ser mas oportuno el estreno de Una vida a lo grande, la nueva película de Alexander Payne. Es perfecta para un día como hoy. Con un supuesto mensaje ecologista, la idea que plantea es el sueño dorado de cualquier tiranuelo fascista, dictador populista o nacionalista irredento: hacerse pequeño para aislarse, hacer pequeños a los demás para aislarlos.
Este mundo de liliputienses sin Gulliver es una auténtica pesadilla del futuro. Para salvar a la humanidad un grupo de científicos consigue reducir el tamaño de los humanos a unos pocos centímetros. Se crean nuevas ciudades enanas donde los habitantes de Lililandia se supone que vivirán felices y contentos. Pero como era de esperar, a ese mundo feliz se arrastran también todas las contradicciones y maldades del mundo grande, con sus desigualdades, explotaciones, miseria y opulencia. Al margen de que la nueva fórmula, pensada para aligerar la presión humana sobre el planeta, sirve para que los sátrapas de cualquier pelaño reduzcan a los habitantes disidentes y los envíen directamente a una caja de cartón. Pero incluso en esta Lililandia feliz hay unos cuantos irredentos que aun quieren más pureza, los elegidos, los autenticas salvadores que deciden esconderse bajo tierra indefinidamente, esperando que los demás, liliputienses y humanos normales, se maten entre si.

Una lección sin duda. Hacerse cuanto más pequeño mejor para no tener que compartir con nadie. Separarse en una arcadia feliz al margen de los auténticos problemas en lugar de solucionarlos y cuando se constata que la arcadia feliz no lo es tanto, separarse aún más, hasta el punto de erigirse en pueblo elegido por no se sabe quién para salvar a unos pocos. ¿Les suena el discurso? Muy pertinente, sí señor. 

sábado, 16 de diciembre de 2017

MUJERES


Alanis
No me gusta utilizar carteles de películas para ilustrar los post de este blog, pero en esta ocasión no puedo evitarlo. El cartel es la película. Una mujer ocupa prácticamente toda la superficie. Está sentada, con las piernas abiertas, desafiante, segura. Lleva un niño en los brazos que mama de uno de sus pechos descubierto. Los tonos son rojizos, como es rojo su vestido, aunque la mujer está flanqueda de una sombra amenazante de color violeta. Su mirada es dulce pero no sumisa. Esta mujer sabe lo que quiere. La mujer es la actriz Sofía Gala Castiglione, o lo que es lo mismo, Alanis, una puta de Buenos Aires, que lleva a su hijo en brazos. Pero Alanis no es la típica puta de película de denuncia social. Alanis no es una mujer explotada ni obligada por nadie mas que ella misma a ejercer la prostitución. Vive en un piso con una compañera de profesión que la ayuda a cuidar al bebe. Cuando el estado, la sociedad, en forma de policía y asistentes sociales, irrumpe en su vida, Alanis tendrá que sobrevivir durante tres días hasta encontrar otro espacio donde trabajar sin problemas en lo que ella quiere, en lo que ha elegido. Esta es la gran lección del film de Anahi Berneri, multipremiado en San Sebastián. Su capacidad de provocar reacciones de incomprensión en buena parte del público. Cuesta aceptar que no haya miseria, ni menos aun miserabilismo, que no haya explotación y abusos, que en cambio se vea la solidaridad entre las putas que comparten piso, aunque no la de las que se buscan la vida en las calles. Cuesta creer que esta mujer, guapa, inteligente, con recursos, prefiera su vida a la que una sociedad hipócrita y reaccionaria quiere imponerle. Durante toda la película vemos a Alanis siempre a través de algún obstáculo que la aparta, la margina. También la vemos constantemente reflejada en un espejo que devuelve su imagen en esos días de desconcierto. Alanis no forma parte de ese mundo que la rodea como la sombra violeta en el cartel. Hace su trabajo de forma profesional, sin emociones, sin implicarse. Conserva siempre su dignidad. Y al final, consigue lo que quiere. Solo en la última secuencia, cuando ha vuelto a encontrar un espacio de equilibrio, la vemos sin sombra, sin obstáculos que nos la oculten en todo su esplendor. Vuelvo al cartel porque me sigue impresionando la imagen de madonna renacentista, de virgen dando de mamar, de mujer fuerte. Bravo por las tres: la directora, la actriz y el personaje.



(en este caso no puedo resistir poner una foto de Julita en sus reinos)

Julita
Muchos hijos, un mono y un castillo, es un ejercicio de memoria familiar y colectiva que cuenta la vida de una mujer sin miedo a ser políticamente incorrecta, a ser excepcional. Julita Salmerón tuvo tres deseos de pequeña: tener muchos hijos, tener un mono y tener un castillo. La vida le permitió cumplir los tres. Ahora Julita tiene 82 años, tiene muchos hijo, ya no tiene mono y ha perdido el castillo por culpa de la crisis. Julita es la protagonista del hilarante, inesperado y muy recomendable documental de Gustavo Salmerón. Julita no tiene ningún pudor en decir y hacer lo que quiere delante de la cámara de su hijo. Igual que no lo tuvo para llenar el castillo heredado de miles de objetos, muebles y pinturas que merecerían estar en un museo de los horrores. Durante catorce años, el actor se dedicó a filmar a su madre, su padre, sus hermanos, los gallos y las gallinas, el cerdo, el burro, el belén, el caos de una familia muy poco convencional. La inverosímil y muy berlanguiana búsqueda de unas vertebras de la bisabuela asesinada por los rojos es el macguffin de una historia que tiene muchos otros momentos azconianos: la muerte vestida de monja, el belén regado en julio, el diente en el café con leche… . Entre la carcajada y la melancolía, entre la tragicomedia y el esperpento, Julita, como la Carmina de Paco León, despierta un sentimiento de complicidad con el espectador. Quizás eso explique que ante el asombro de Julita Salmeron este film privado y familiar sea no solo entendido, sino disfrutado, premiado y compartido por públicos de todo el mundo.


sábado, 9 de diciembre de 2017

CONFLICTOS



Conflicto político: El viaje
Esta no es una gran película. Pero es un gran tema. Año 2006. El primer ministro Tony Blair preside en Glasgow las negociaciones de paz para Irlanda del Norte donde se enfrentan los dos eternos enemigos, el líder del Sinn Fein Martin McGuinness y el implacable pastor protestante unionista Ian Paisley. Una circunstancia inesperada les obliga a realizar un viaje juntos en un coche, acompañados solo de un joven chófer. El viaje fue real, aunque no en un coche sino en un avión. Lo que pasó en ese viaje nadie lo sabe. Las consecuencias si. Al llegar a su destino, los dos enemigos se dieron la mano y comenzaron las negociaciones para firmar una paz definitiva en Irlanda del Norte. La película se disfruta por los dos actores que dan vida a los personajes reales, Timothy Spall y Colm Meaney. Pero sobre todo la película es importante porque pone en evidencia que hablar y conocerse es el primer paso para entenderse. Pero, y eso es lo mejor de todo, deja muy claro que una vez dicho todo lo que hay que decir, hay que saber ceder, en cierto modo traicionar, para conseguir un futuro mejor. Hace falta mucho valor y mucho sentido de estado para atreverse a traicionar pensando en que es lo mejor para todos y no solo para los propios aduladores. Es una lección que deberían aprender muchos de los políticos de ahora mismo.



Conflicto social: Suburbicon
Esta no es la gran película de Clooney, ni la gran película de los Coen. Pero la unión de todos si hace que sea una estupenda película. Me explico. Los Coen escribieron un guión hace años el que estaba el germen de algunos de sus personajes futuros. Finales de los años cincuenta, una pequeña ciudad de clase media blanca, con sus casitas y sus jardines. Un hombre acosado por las deudas, un agente de seguros corrupto, una mujer hipócrita y cobarde, una pareja de matones de comic, una serie de crímenes imperfectos. El mas puro Coen vive en Suburbicon. Pero entonces llegó Clooney y aportó a este universo un nuevo elemento: en este idílico pueblo de blancos, aparece una familia de negros, de clase media, pero negros. Y eso introduce un contrapunto a la historia, una especie de ruido de fondo, de murmullo presente todo el film sin llegar nunca a ocupar el primer lugar de la acción. Es el contexto que permite que la historia de estúpidos asesinatos que suceden uno detrás de otro en la casa de al lado, puedan hacerse con total impunidad ante la indiferencia de todos, mucho mas entretenidos en acosar y maltratar a los negros que en vigilar la hipocresía asesina de sus vecinos. Aunque se ambiente en los años cincuenta, la historia habla de la América de Trump de ahora mismo, donde una clase media empobrecida y miserable mira a enemigos ajenos, mientras su presidente asesina a su propio país. Pero de este Suburbicon se puede sacar una lección mas colectiva y universal. Los políticos manipulan a la gente para que ataque a enemigos imaginarios a fin de que no miren los asesinatos, económicos, sociales, corruptos, que perpetran con total impunidad. Lo vemos todos los días. Gran lección la de esta película divertida, cruel, negra, con un humor sacado directamente de los dibujos animados de El Coyote y el Correcaminos.


Conflicto doméstico: Llueven vacas
Tampoco esta es una gran película. Pero también es un gran tema. La violencia de género ocupa demasiadas veces las páginas de los diarios y las noticias de la televisión. Siempre, o casi siempre, a raíz de un asesinato, seguido de un suicidio. La violencia de género, encierra una verdad mucho más dura: el fracaso de una sociedad que no da ninguna salida ni al hombre, ni a la mujer, ni a la pareja. Solo la muerte. “La maté porque era mía”. Pero precisamente por eso me mato a continuación porque ya no tengo nada. Bueno, esta película de titulo sugerente y muy gráfico, va de violencia de género. Pero de una que se ve menos, de la que se habla poco, que no sale en los periódicos. Y sin embargo está mucho más extendida y es igual de dolorosa y castradora que la física. La violencia psicológica, el control sobre el pensamiento, la manipulación de la vida del otro. Si el marido decide que llueven vacas, la mujer no solo debe verlas, sino debe protegerse no sea que le caiga una en la cabeza. En nuestro mundo llueven demasiadas vacas. En las casas y en la sociedad, donde nos hacen creer continuamente que llueven vacas del cielo para que no pongamos en duda ninguna de sus “verdades”. Denunciar eso, a través de una pareja, Margarita y Fernando, interpretada por seis actores distintos, es lo mejor que tiene este film teatral, pequeño, y nada ambicioso. Una excelente ocasión de hablar de esa otra violencia. La que no se ve, pero se sufre en silencio y colectivamente.



Conflicto amoroso: En la playa sola de noche
Esta si es una gran película. A pesar de ser criptica, privada, con claves que solo los involucrados pueden entender. Es una gran historia de amor y de desamor, de palabras y de emociones, de sueños y pesadillas, de alcohol y de paseos. De fantasmas también. Hong-sang soo es uno de los más grandes directores del momento. Su cine de largas secuencias, de paisajes, playas, parques y mujeres, es una invitación constante a dejarte llevar por su belleza, por sus emociones, por sus pasiones. Cuenta una historia en dos partes. La primera en Hamburgo, la segunda en una pequeña ciudad costera de Corea del Sur. Cuenta la historia de una actriz abandonada después de tener una aventura con un hombre casado, un director de cine. Cuenta la historia de su intento de entender esa situación, de asumirla, de vivirla. Pero por encima de todo, cuenta la historia de una mujer que sueña en la playa, sola de noche. Y pasea. El romanticismo presente en la música de Schubert y en los encuadres dignos de Caspar David Friedrich,  tiene como contraste las dos largas secuencias de comidas y bebidas donde el alcohol hace aflorar la verdad, las lágrimas, el dolor y la impotencia. Rossellini y Rohmer, releído por un coreano exquisito.